Lecturas del Domingo 16 de Marzo, II de Cuaresma, Ciclo A

Lecturas del Domingo 16 de Marzo, II de Cuaresma, Ciclo A

Moniciones y lecturas

 

Entrada

En nuestro camino hacia la Pascua Jesús nos convoca, como un día tomó consigo a sus discípulos predilectos y se los llevó aparte al Tabor para transfigurarse delante de ellos. Ojalá que, al vernos iluminados por la luz de Jesús, al escuchar la Palabra y comer el Pan de Vida, podamos decir como Pedro: “Señor, ¡qué bien se está aquí¡”.

 

Primera Lectura

Dios llama a Abraham para que salga de su tierra y le promete una tierra, fuente de bendición y de gracia.

PRIMERA LECTURA

Vocación de Abrahán, padre del pueblo de Dios

Lectura del libro del Génesis 12, 1-4a

En aquellos días, el Señor dijo a Abran:

-«Sal de tu tierra y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré. Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré, haré famoso tu nombre, y será una bendición.

Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. Con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo.»

Abran marchó, como le había dicho el Señor.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Sal 32, 4-5. 18-19. 20 y 22

.

R. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.

La palabra del Señor es sincera,

y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,

en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R.

 

Segunda Lectura

El cristiano, llamado a una vida santa, debe asumir los duros trabajos del Evangelio.

SEGUNDA LECTURA
Dios nos llama y nos ilumina

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 8b-10

Querido hermano:

Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios. Él nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros méritos, sino porque, desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo; y ahora, esa gracia se ha manifestado al aparecer nuestro Salvador Jesucristo, que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal, por medio del Evangelio.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO

En el esplendor de la nube se oyó la voz del Padre: «Éste es mi Hijo, el amado; escuchadlo.»

EVANGELIO
Su rostro resplandecía como el sol

Lectura del santo evangelio según san Mateo 17, 1-9

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús:

-«Señor, ¡qué bien se está aquí! Sí quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»

Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía:

-«Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.»

Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo:

-«Levantaos, no temáis.»

Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó:

-«No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Peticiones

SACERDOTE: Oremos al Padre, que dispuso darnos su gracia por medio de Cristo.

  • Por el Papa, obispos, sacerdotes, catequistas y por todo el pueblo de Dios, para que esta Cuaresma nos renueve a todos y aumente nuestra fidelidad al Evangelio. Roguemos al Señor.
  • Por quienes buscan a Dios sin saberlo o viven sin esperanza, para que descubran en la vida de los creyentes el rostro de Dios manifestado en Cristo. Roguemos al Señor.
  • Por el don de una lluvia abundante que riegue nuestros campos. Roguemos al Señor.
  • Por los moribundos y enfermos, para que vivan estos momentos difíciles con la confianza de encontrarse con el Señor. Roguemos al Señor.
  • Por todos nosotros, para que esta Eucaristía nos ayude a descubrir la fuerza luminosa de Jesucristo, y renueve nuestro deseo de seguirle. Roguemos al Señor.

SACERDOTE: Escucha, Padre, estas oraciones de tu pueblo, y ayúdalo a seguir animoso el camino de tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén

 

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