Lecturas del Domingo 5 de Enero, II de Navidad Ciclo A

Lecturas del Domingo 5 de Enero, II de Navidad Ciclo A

Moniciones y lecturas

Entrada

Dios está cerca de nosotros. Dios no nos salva desde lejos sino que se hace nuestro compañero de camino. Tampoco nos salva, sacándonos de nuestro propio entorno vital. Nos salva en este mundo y en nuestra historia. La Palabra de Dios, la Sabiduría, plantó su tienda entre nosotros

 

Primera lectura

La sabiduría desde el principio habitó en medio del pueblo de Dios

PRIMERA LECTURA

La sabiduría de Dios habitó en el pueblo escogido

Lectura del libro del Eclesiástico 24, 1-2. 8-12

La sabiduría se alaba a sí misma, se gloría en medio de su pueblo, abre la boca en la asamblea del Altísimo y se gloría delante de sus Potestades. En medio de su pueblo será ensalzada, y admirada en la congregación plena de los santos; recibirá alabanzas de la muchedumbre de los escogidos y será bendita entre los benditos. El Creador del universo me ordenó, el Creador estableció mi morada: -«Habita en Jacob, sea Israel tu heredad».  Desde el principio, antes de los siglos, me creó, y no cesaré jamás. En la santa morada, en su presencia, ofrecí culto y en Sión me establecí; en la ciudad escogida me hizo descansar, en Jerusalén reside mi poder. Eché raíces entre un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad, y resido en la congregación plena de los santos.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL

Salmo 147, 12-13. 14-15. 19-20 (R.: Jn 1, 14)

R. La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.

Glorifica al Señor Jerusalén;

alaba a tu Dios, Sión:

que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,

y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R.

Ha puesto paz en tus fronteras,

te sacia con flor de harina.

Él envía su mensaje a la tierra,

y su palabra corre veloz. R.

Anuncia su palabra a Jacob,

sus decretos y mandatos a Israel;

con ninguna nación obró así,

ni les dio a conocer sus mandatos. R.

 

Segunda lectura

Dios nos ha hecho sus hijos adoptivos para alabanza de la gloria de su gracia

SEGUNDA LECTURA

Nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos

Lectura de la carta de San Pablo a los Efesios 1, 3-6. 15-18

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,

que nos ha bendecido en la persona de Cristo

con toda clase de bienes espirituales y celestiales,

Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo,

para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos,

para que la gloria de su gracia,

que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo,

redunde en  alabanza suya.

Por eso yo, que he oído hablar de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestro amor a todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mi oración, a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál las riquezas de gloria que da en herencia a los santos.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

ALELUYA

Cf. 1Tm 3, 16

Gloria a ti, Cristo, proclamado a los paganos. Gloria a ti, Cristo, creído en el mundo.

 

EVANGELIO

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 1-18

Gloria a ti, Señor.

 

En el principio ya existía la Palabra,

y la Palabra estaba junto a Dios,

y la Palabra era Dios.

La Palabra en el principio estaba junto a Dios.

Por medio de la Palabra se hizo todo,

y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.

En la Palabra había vida,

y la vida era la luz de los hombres.

La luz brilla en la tiniebla,

y la tiniebla no la recibió.

Surgió un hombre enviado por Dios,

que se llamaba Juan:

éste venía como testigo,

para dar testimonio de la luz,

para que por él todos vinieran a la fe.

No era él la luz,

sino testigo de la luz.

La Palabra era la luz verdadera,

que alumbra a todo hombre.

Al mundo vino, y en el mundo estaba;

el mundo se hizo por medio de ella,

y el mundo no la conoció.

Vino a su casa,

y los suyos no la recibieron.

Pero a cuantos la recibieron,

les da poder para ser hijos de Dios,

si creen en su nombre.

Éstos no han nacido de sangre,

ni de amor carnal,

ni de amor humano,

sino de Dios.

Y la Palabra se hizo carne

y acampó entre nosotros,

y hemos contemplado su gloria:

gloria propia del Hijo único del Padre,

lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él

y grita diciendo:

«Este es de quien dije:

“El que viene detrás de mí

pasa delante de mí,

porque existía antes que yo.”»

Pues de su plenitud

todos hemos recibido,

gracia tras gracia.

Porque la ley se dio por medio de Moisés,

la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

A Dios nadie lo ha visto jamás:

el Hijo único, que está en el seno del Padre,

es quien lo ha dado a conocer.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Peticiones

Levantemos confiados nuestros ojos al Señor, que ha enviado a su Hijo al mundo y con él quiere darnos todos los bienes.
– Para que todos los fieles perseveren arraigados en la fe verdadera confesando a Cristo, Dios verdadero como el Padre y verdadero hombre como nosotros. Roguemos al Señor.
– Para que a los hombres que aún no conocen a Cristo les sea anunciado el Evangelio y encuentren en el Hijo de Dios hecho hombre descanso para su espíritu. Roguemos al Señor.
– Para que los que en estos días de Navidad se encuentren solos o tristes encuentren consuelo en la contemplación de la pobreza de Cristo. Roguemos al Señor.
– Para que todos nosotros, alegres por el nacimiento de Cristo, sintamos la urgencia de anunciar el Evangelio a todos nuestros hermanos. Roguemos al Señor.
Escucha, Padre del cielo, la oración de tu Iglesia que, feliz por el nacimiento de tu Hijo, te suplica confiada por todos los hombres. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

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