Lecturas del 29 de Enero: San Valero, obispo

Lecturas del 29 de Enero: San Valero, obispo

svaleroSan Valero, obispo

Patrono de Zaragoza y de la Archidiócesis

Solemnidad

Obispo de Zaragoza a fines del siglo III y principios del IV, tuvo como diácono a san Vicente, pero, a diferencia de este, no murió mártir sino en el destierro entre los años 305-315. Asistió al concilio de Elvira (Granada). Su cuerpo se venera en Roda  y su cabeza y uno de sus brazos en la Seo de Zaragoza.

Antífona de entrada                                                                                                Lc 4, 18
El espíritu del Señor está sobre mí.
porque Él me ha ungido.
Me han enviado para la Buena Noticia a los pobres,
para anunciar a los cautivos la libertad.

Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno,
al celebrar la fiesta del santo obispo Valero,
perseguido por su fidelidad a tu nombre,
concede a tus siervos
que, libres de todo pecado,
lleguen, por su intercesión,
a la vida eterna.
Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA

 

Como un pastor sigue  el rastro de su rebaño,

así seguiré yo el rastro de mis ovejas

Lectura del  profeta Ezequiel                                                                              34, 11­16

Así dice el Señor Dios:
Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas,
siguiendo su rastro.
Como un pastor sigue  el rastro de su rebaño,
cuando se encuentra las ovejas dispersas.
así seguiré yo el rastro de mis ovejas
y las libraré,
sacándolas de todos los lugares por donde se desperdigaron
el día de los nubarrones y de la oscuridad.
Las sacaré de entre los pueblos,
las congregaré de los países,
las traeré  a la tierra,
las apacentaré por los montes de Israel,
por las cañadas y por los poblados del país.
Las apacentaré en  pastizales escogidos,
tendrán sus dehesas en los montes más altos de Israel;
se recostarán en fértiles dehesas
y pastarán pastos jugosos en la montaña de Israel.
Yo mismo apacentaré mis ovejas,
yo mismo las haré sestear ‐ oráculo del Señor Dios ‐.
Buscaré las ovejas perdidas,
Haré volver  a las descarriadas;
vendaré a las heridas;
curaré a las enfermas;
a las gordas y fuertes las guardaré
y las apacentaré debidamente.”

Palabra de Dios.

Salmo responsorial                                                            Sal 88, 2-3. 4-5. 21-22. 25 y 27

V. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor
R. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

V. Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad.».

R. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

V. Sellé una alianza con mi elegido,
jurando a David, mi siervo:
Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades.

R. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

V. Encontré a David, mi siervo
y lo he ungido con óleo sagrado;
para que mi mano esté siempre con él
y mi brazo lo haga valeroso.

R. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

V. Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán
por mi nombre crecerá su poder.
El me invocará: “Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora”.

R. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

 

SEGUNDA LECTURA

Servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios                             4, 1-5

Hermanos:
Que la gente sólo vea en nosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora, en un administrador, lo que se busca es que sea fiel. Para mí, lo de menos es que me pidáis cuentas vosotros o un tribunal humano; ni  siquiera yo me pido cuentas. La conciencia, es verdad, no me remuerde; pero tampoco por eso quedo absuelto: mi juez es el Señor. Así, pues, no juzguéis antes de tiempo: dejad que venga el Señor. Él iluminará lo que esconden las tinieblas y pondrá al descubierto los designios del corazón; entonces cada uno recibirá de Dios lo que merece.

Aleluya                                                                                                      Mt 5, 3

Aleluya, aleluya.

Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia,
porque ellos quedarán saciados.

EVANGELIO

Estad alegres y contentos,

porque vuestra recompensa será grande en el cielo

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo                                                     5, 1-12a

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles:
«Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados.
Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

Palabra del Señor.

O bien

El buen pastor da la vida por las ovejas

+ Lectura del santo evangelio según san Juan                                                  10, 11-16

En aquel tiempo, dijo Jesús:
«Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las  ovejas; el asalariado,  que  no  es  pastor  ni  dueño  de  las  ovejas,  ve venir  al  lobo,  abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que aun asalariado no le importan las ovejas.
Yo soy el Buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el
Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.
Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las  tengo  que
traer,  y  escucharán  mi  voz,  y  habrá  un  solo  rebaño,  un  solo Pastor.

Palabra del Señor.

Oración sobre las ofrendas
Dios todopoderoso,
acepta la ofrenda que te presentamos
en la fiesta de san Valero
y concédenos
a cuantos celebramos
el sacramento de la muerte de tu Hijo,
cumplir en la vida lo que ahora realizamos.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Prefacio

V. El Señor esté con vosotros.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
Porque nos concedes la alegría
de celebrar hoy la fiesta de san Valero.
Con el ejemplo de su vida,
nos enseña a entregarnos al servicio
de Dios y de los hombres
movidos por la fuerza de la fe.
Por eso, con los ángeles y santos,
te cantamos el himno de alabanza:
Santo, Santo, Santo …

Antífona de la comunión                                                                                  Cf. Jn 10,11

El buen pastor da la vida por sus ovejas

Oración después de la comunión
Por la eficacia de este sacramento
confirma, Señor, a tu pueblo
en la verdadera fe,
para que la proclame en todas partes
de palabra y de obra.
Por Jesucristo nuestro Señor.

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