Oraciones diarias a San José y a la Virgen de Fátima (Noviembre)

Oraciones diarias a San José y a la Virgen de Fátima (Noviembre)

DÍA San José Virgen de Fátima.
1 San José: Protege  a la Iglesia, ya que eres su Patrón universal Reina de todos los Santos ruega por nosotros.
2 San José: escúchanos con tu bondad y ayúdanos con tu patrocinio. La Virgen pedía en Fátima a los pastorcitos que rezaran por las almas detenidas en el Purgatorio. Lo mismo nos dice a nosotros hoy en la conmemoración de los fieles difuntos.
3 San José: enséñanos a trabajar, a sufrir, a callar. Reina de los innumerables mártires de Zaragoza, rogad por nosotros.
4 San José: que no defraudemos los planes de Dios sobre nuestras vidas. En María esta toda la gracia del camino y de verdad, toda esperanza de vida y de fuerza.
5 San José: premia nuestros esfuerzos con el gozo de la Pascua. Las lamparitas que arden, día y noche son también sufragio por los difuntos. Pero, sobre todo, un recuerdo de amor hacia la Virgen que siempre vigila por nosotros.
6 San José: concédenos abundantes y santas vocaciones sacerdotales. Lo que sentía San Bernardo al pronunciar el nombre de vuestro Hijo, lo siento yo también al pronunciar el vuestro. Vuestro nombre oh María, es melodía para el oído, miel para el paladar, júbilo para el corazón.
7 San José: ayúdanos en nuestros trabajos. Oremos por la paz: Oh Dios, que por medio de tu Hijo Unigénito otorgas la paz a los hombres, por intercesión de la siempre Virgen María, concede a nuestro tiempo la tranquilidad deseada, para que formemos una sola familia en la paz y permanezcamos unidos en el amor fraterno.
8 San José: haz que mi alma tenga siempre hambre de Dios. A ti sola me ofrezco, a ti consagro cuanto yo alcanzare; sin ti nada merezco; y mientras yo durare, olvídeme de si te olvidare.
9 San José: queremos ser santos en nuestro propio oficio. Ningún sabio, por santo que sea, nos ha enseñado la grandeza de nuestra Reina, como la Santísima Trinidad.
10 San José: ayúdanos a trabajar sin desaliento. Dirigíos con frecuencia a María en vuestras oraciones, porque “Jamás se oyó decir que ninguno de los que han acudido a su protección, implorando su socorro y pidiendo su intercesión haya sido desamparado de Ella”.
11 San José: que no defraudemos los planes de Dios sobre nuestras vidas Dichosa eres, Virgen María, morada consagrada del Altísimo; teniendo a Dios en medio no vacilas.
12 San José: danos la sabiduría del silencio. En María esta toda la gracia del camino y de verdad, toda esperanza de vida y de fuerza.
13 San José: ayúdanos a trabajar sin desaliento. Que alegría tan grande es poder vivir al pie de la cruz. Allí encuentro a María, a San Juan y a todos los amadores. Allí no hay dolor, pues, al ver el tuyo, Señor, quien se atreve a sufrir.
14 San José: te encomendamos los enfermos de la Parroquia. Madre de los pobres, los humildes y sencillos, de los tristes y los niños que confían siempre en Dios.
15 San José: Protege  a la Iglesia, ya que eres su Patrón universal. Si Vos me sostenéis, no caeré; si Vos me protegéis, no temeré; si os sigo, no me cansaré.
16 San José: quiero ser paciente y resignado como tú. Vengo en peregrinación a Fátima, como la mayoría de vosotros, queridos peregrinos, con el rosario en la mano, el nombre de María en los labios y el cántico de la misericordia en el corazón (Juan Pablo II)
17 San José: condúcenos a comulgar el Cuerpo de Jesús con corazón puro. San Pedro de Arbués, mártir de Zaragoza, nos conceda imitarle en su devoción a la Virgen María. Y tú, Señora, danos fortaleza para ser testigos de la fe, como él, hasta el martirio.
18 San José: escúchanos con tu bondad y ayúdanos con tu patrocinio. La Virgen está en el cielo para ser medianera de gracia; pídele auxilios naturales y sobrenaturales para tu vida.
19 San José: te pido paz para mi alma. Salve celeste escalera que Dios ha bajado; Salve, oh puente que llevas los hombres al cielo. Salve, Virgen y Esposa.
20 San José: dame sabiduría para conocer el bien y el mal. Ofrezcámonos con María a ser esclavos del Señor, cumpliendo siempre y en todo su santa voluntad.
21 San José: infunde caridad en la Iglesia. Tu presentación oh Niña María, de paz y alegría llena el corazón. De Dios posesión y casa habitada eres la morada de la Trinidad. A su Majestad la gloria sea dada.
22 San José: danos paz, serenidad y confianza. Recordemos en este día de Santa Cecilia, en cántico de Nuestra Señora: “Proclama mi alma la grandeza del Señor; se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador”.
23 San José: danos la sabiduría del silencio. Santa Madre de Dios: desde el momento en que fuiste arrebatada de la tierra, todo el mundo te reconoce como propiciatorio general.
24 San José: te encomendamos los matrimonios desunidos.  Dios al pasar por tu lado, toda la gracia te dio. Hija del pueblo, María Madre del hermoso amor.
25 San José: quiero ser paciente y resignado como tú. No hay camino más seguro ni más rápido que María para unir a los hombres con Jesucristo.
26 San José: danos paz, serenidad y confianza. María está llamada a llevar a todos al Redentor. A dar testimonio de Él, aún sin palabras, solo con el amor, en el que se manifiesta la “Índole de la madre”.
27 San José: danos alegría, paz, gozo en el fondo del alma. Oh María sin pecado concebida rogad por nosotros que recurrimos a Vos.
28 San José: infunde caridad en la Iglesia. Si Vos me sostenéis, no caeré; si Vos me protegéis, no temeré; si os sigo, no me cansaré.
29 San José: ayúdanos a soportar con gozo las dificultades de la vida. Yo soy la salvación del pueblo. Cuando me llamen desde el peligro, yo les escucharé.
30 San José: te encomendamos los enfermos de la Parroquia. San Andrés, el apóstol enamorado de la Cruz, nos invita hoy a comenzar la novena de la Inmaculada con espíritu de sacrificio.
    Cristo Rey está sentado a la derecha de Dios; y María, Reina, asiste a la derecha de su Hijo, el Rey.

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