Lecturas para el Domingo 1 de Diciembre, I de Adviento Ciclo A

Lecturas para el Domingo 1 de Diciembre, I de Adviento Ciclo A

Entrada

El Adviento nos invita a vivir con alegría  el anuncio de la llegada del Señor, que viene a renovar nuestras vidas y el mundo para conducirlo hacia su Reino. Dispongámonos a recibir al Señor hoy y todos los días, para vivir un día para siempre en los cielos nuevos y la tierra nueva que Él nos ofrece.

 

Corona de Adviento

Encendemos ahora el primer cirio de la corona, que nos señala el camino hacia la Navidad

 

Primera Lectura

Isaías nos enseña cómo la salvación no viene de los hombres ni de los poderes políticos, sino de Dios mismo. Esta oferta va acompañada de una invitación al pueblo para caminar a la luz del Señor.

 

PRIMERA LECTURA
El Señor reúne a todas las naciones en la paz eterna del Reino de Dios

Lectura del libro de Isaías 2, 1-5

Visión de Isaías, hijo de Amos, acerca de Judá y de Jerusalén:

Al final de los días estará firme el monte de la casa del Señor en la cima de los montes, encumbrado sobre las montañas. Hacia él confluirán los gentiles, caminarán pueblos numerosos. Dirán: «Venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob: él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas; porque de Sión saldrá la ley, de Jerusalén, la palabra del Señor».» Será el árbitro de las naciones, el juez de pueblos numerosos. De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra. Casa de Jacob, ven, caminemos a la luz del Señor.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL

Sal 121, 1-2. 4-5. 6-7. 8-9

R. Vamos alegres a la casa del Señor.

¡Qué alegría cuando me dijeron:

«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies

tus umbrales, Jerusalén. R.

Allá suben las tribus, las tribus del Señor,
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David. R.

Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios.» R.

Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo.»
Por la casa del Señor,
nuestro Dios, te deseo todo bien. R.

 

Segunda Lectura.

 

San Pablo nos invita a no desaprovechar este tiempo que Dios nos da, porque quien cree en Cristo está llamado a una novedad de vida.

 

SEGUNDA LECTURA
Nuestra salvación está cerca

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 13, 11-14a

Hermanos:

Daos cuenta del momento en que vivís; ya es hora de despertaros del sueño, porque ahora nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer. La noche está avanzada, el día se echa encima: dejemos las actividades de las tinieblas y pertrechémonos con las armas de la luz. Conduzcámonos como en pleno día, con dignidad. Nada de comilonas ni borracheras, nada de lujuria ni desenfreno, nada de riñas ni pendencias. Vestíos del Señor Jesucristo.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

ALELUYA

Sal 84, 8

Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

 

EVANGELIO
Estad en vela para estar preparados

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 24, 37-44

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-«Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé. Antes del diluvio, la gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: Dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a otra la dejarán. Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejarla abrir un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.»

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

PETICIONES

SACERDOTE: En la espera del Redentor, dirijamos nuestras súplicas al Padre que está en el cielo, para que salga al encuentro de nuestras necesidades y de las de todos los hombres.

+ Por la Iglesia, para que haga partícipes a los hombres de la esperanza que ilumina su camino y despierte así en ellos el deseo y la certeza de la salvación. ROGUEMOS AL SEÑOR.

+ Por la paz en el mundo para que el Príncipe de la Paz, que viene, convierta nuestros corazones. ROGUEMOS AL SEÑOR.

+ Por los más necesitados, para que puedan experimentar el amor de Dios a través de nosotros. ROGUEMOS AL SEÑOR.

+ Por nuestra parroquia, para que la cercanía del Salvador nos estimule a vivir como hijos de la luz. ROGUEMOS AL SEÑOR.

SACERDOTE: Ven Señor, no tardes, acoge nuestras súplicas, Ven y penetra en nuestros corazones con tu paz. PJNS. Amén

 

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