Lecturas del Domingo 10 de Noviembre, XXXII del T.O, Ciclo C

Lecturas del Domingo 10 de Noviembre, XXXII del T.O, Ciclo C

Domingo XXXII T.O./CICLO C

Moniciones

Entrada

La realidad que nos toca vivir está a menudo llena de violencia, insatisfacción y agobio. El mundo no es ese espacio de convivencia que todos desearíamos. Esta es la realidad que vivimos y en la que estamos llamados a dar testimonio. Los creyentes tenemos que seguir apostando por la paz y por la vida. Vida vivida en plenitud desde la misericordia de Dios que va más allá de la muerte humana.

 

Primera Lectura

La fe en la vida futura, en la resurrección, es lo que alentó a los Macabeos en su lucha, despreciando los tormentos del tirano. La historia de la salvación nos recuerda que la vida siempre triunfa sobre la muerte

 

PRIMERA LECTURA
El rey del universo nos resucitará para una vida eterna

Lectura del segundo libro de los Macabeos 7, 1-2. 9-14

En aquellos días, arrestaron a siete hermanos con su madre. El rey los hizo azotar con látigos y nervios para forzarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la Ley. Uno de ellos habló en nombre de los demás:

– « ¿Qué pretendes sacar de nosotros? Estamos dispuestos a morir antes que quebrantar la ley de nuestros padres».

El segundo, estando para morir, dijo:

– «Tú, malvado, nos arrancas la vida presente; pero, cuando hayamos muerto por su ley, el rey del universo nos resucitará para una vida eterna».

Después se divertían con el tercero. Invitado a sacar la lengua, lo hizo en seguida, y alargó las manos con gran valor. Y habló dignamente:

– «De Dios las recibí, y por sus leyes las desprecio; espero recobrarlas del mismo Dios».

El rey y su corte se asombraron del valor con que el joven despreciaba los tormentos. Cuando murió éste, torturaron de modo semejante al cuarto. Y, cuando estaba para morir, dijo:

– «Vale la pena morir a manos de los hombres, cuando se espera que Dios mismo nos resucitará. Tú, en cambio, no resucitarás para la vida».

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL

Sal 16, 1. 5-6. 8 y 15

R. Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor.

Señor, escucha mi apelación,

atiende a mis clamores,

presta oído a mi súplica,

que en mis labios no hay engaño. R.

 

Mis pies estuvieron firmes en tus caminos,

y no vacilaron mis pasos.

Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;

inclina el oído y escucha mis palabras. R.

 

Guárdame como a las niñas de tus ojos,

a la sombra de tus alas escóndeme.

Yo con mi apelación vengo a tu presencia,

y al despertar me saciaré de tu semblante. R.

 

Segunda Lectura

Pablo nos da testimonio de la grandeza del Amor de Dios, Amor que nos consuela y da fuerza. Amor que nos invita a corresponderle con la oración y con las obras.

SEGUNDA LECTURA
El Señor os dé fuerza para toda clase de palabras y de obras buenas

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 2, 16-3, 5

Hermanos:

Que Jesucristo, nuestro Señor, y Dios, nuestro Padre, que nos ha amado tanto y nos ha regalado un consuelo permanente y una gran esperanza, os consuele internamente y os dé fuerza para toda clase de palabras y de obras buenas. Por lo demás, hermanos, rezad por nosotros, para que la palabra de os siga el avance glorioso que comenzó entre vosotros, y para que nos libre de los hombres perversos y malvados, porque la fe no es de todos.

El Señor, que es fiel, os dará fuerzas y os librará del Maligno. Por el Señor, estamos seguros de que ya cumplís y seguiréis cumpliendo todo lo que os hemos enseñado. Que el Señor dirija vuestro corazón, para que améis a Dios y tengáis constancia de Cristo.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

ALELUYA

Ap 1, 5a y 6b

Jesucristo es el primogénito de entre los muertos; a él la gloria y el poder por los siglos de los siglos.

 

EVANGELIO
No es Dios de muertos, sino de vivos

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 20, 27-38

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron:

– «Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano. Pues bien, habla siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella.»

Jesús les contestó:

– «En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección.

Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor “Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob”. No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos.»

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Peticiones

SACERDOTE: Elevemos, hermanos, nuestras súplicas a Dios Padre misericordioso, y oremos por todos los hombres:

+ Por la Iglesia para que, en un mundo lastimado por las guerras sea testimonio de paz y misericordia. ROGUEMOS AL SEÑOR.

+ Por la paz entre las naciones, por sus gobernantes, para que el Señor les asista en sus decisiones. ROGUEMOS AL SEÑOR.

+ Por todos los difuntos de nuestra comunidad, para que gocen ya de la gloria de Dios, y sean para nosotros fieles intercesores. ROGUEMOS AL SEÑOR.

+ Por nosotros, para que amemos a Dios con todo el corazón y vivamos según el Evangelio de Jesucristo. ROGUEMOS AL SEÑOR.

SACERDOTE: Escucha, Dios de Misericordia a tu pueblo reunido en tu presencia, concédele lo que más necesite. PJNS

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