Lecturas para el Domingo 8 de Septiembre, XXIII del T. O

Lecturas para el Domingo 8 de Septiembre, XXIII del T. O

Monición de entrada

Cristo nos revela a nosotros, sus discípulos, las condiciones para seguirle. Debemos estar dispuestos a renunciar a todo: familia, riquezas, nuestro propio egoísmo… Preparémonos para participar con gozo en este encuentro salvador con Cristo en su Palabra y en su Cuerpo.

Monición para la Primera Lectura

El designio de Dios no puede ser conocido solamente con las fuerzas de la inteligencia humana, precisa la luz de la sabiduría divina. Los creyentes necesitamos la fuerza de lo alto para caminar con ojos de fe.

 

PRIMERA LECTURA
¿Quién comprende lo que Dios quiere?

Lectura del libro de la Sabiduría 9, 13-18

¿Qué hombre conoce el designio de Dios? ¿Quién comprende lo que Dios quiere? Los pensamientos de los mortales son mezquinos, y nuestros razonamientos son falibles; porque el cuerpo mortal es lastre del alma, y la tienda terrestre abruma la mente que medita. Apenas conocemos las cosas terrenas y con trabajo encontramos lo que está a mano: pues, ¿quién rastreará las cosas del cielo? ¿Quién conocerá tu designio, si tú no le das sabiduría, enviando tu santo espíritu desde el cielo? Sólo así fueron rectos los caminos de los terrestres, los hombres aprendieron lo que te agrada, y la sabiduría los salvó.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL
Sal 89, 3-4. 5-6. 12-13. 14 y 17

.

R Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.

Tú reduces el hombre a polvo, diciendo:
«Retornad, hijos de Adán.»
Mil años en tu presencia son un ayer, que pasó;
una vela nocturna. R.
Los siembras año por año,
como hierba que se renueva:
que florece y se renueva por la mañana,
y por la tarde la siegan y se seca. R.

 

Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.

Enséñanos a calcular nuestros años,
para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervos. R.
Por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prósperas las obras de nuestras manos. R.

Monición a la Segunda Lectura

En su carta a Filemón, san Pablo nos exhorta a tratar a los esclavos como hermanos, poniendo las bases para la abolición de un sistema social que discrimina a los pequeños.

SEGUNDA LECTURA
Recíbelo, no como esclavo, sino como hermano querido

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Filemón 9b-10. 12-17
Querido hermano:

Yo, Pablo, anciano y prisionero por Cristo Jesús, te recomiendo a Onésimo, mi hijo, a quien he engendrado en la prisión; te lo envío como algo de mis entrañas. Me hubiera gustado retenerlo junto a mí, para que me sirviera en tu lugar, en esta prisión que sufro por el Evangelio; pero no he querido retenerlo sin contar contigo; así me harás este favor, no a la fuerza, sino con libertad. Quizá se apartó de ti para que lo recobres ahora para siempre; y no como esclavo, sino mucho mejor: como hermano querido. Si yo lo quiero tanto, cuánto más lo has de querer tú, como hombre y como cristiano. Si me consideras compañero tuyo, recíbelo a él como a mí mismo.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

ALELUYA
Sal 118, 135

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, enséñame tus leyes.

EVANGELIO
El que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío

Lectura del santo evangelio según san Lucas 14, 25-33

Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo:

– «Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío.
Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, sí echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: “Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar.” ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.»

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

PETICIONES

Sacerdote: Oremos, hermanos, a Dios nuestro Padre, que escucha la oración del pueblo congregado en su nombre.

– Por la Iglesia universal: para que sea un pueblo santo. Roguemos al Señor.

– Por nuestro Santo Padre el papa N., por todos los obispos que predican la Palabra de Dios: para que el Señor les conceda larga vida y santidad. Roguemos al Señor.

– Por los que viven cristianamente en la virginidad y en el matrimonio, por los padres y madres de familia y por sus hijos. Roguemos al Señor.

– Por todos los probados y abatidos, por el retorno de los extraviados y la libertad de los oprimidos, por el eterno descanso de nuestros difuntos. Roguemos al Señor

– Por nosotros: para que nuestra oración sea escuchada ante el trono de Dios, recibamos la abundancia de su misericordia y seamos dignos del reino eterno. Roguemos al Señor.

Sacerdote: Socorre, Dios omnipotente, al pueblo que te suplica; para que pueda alegrarse con tus beneficios temporales y eternos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Escribir un comentario