Lecturas del Domingo 15 de Septiembre, XXIV del T.O Ciclo C

Lecturas del Domingo 15 de Septiembre, XXIV del T.O Ciclo C

Monición de entrada

Jesús, en las parábolas que nos narra san Lucas, subraya hoy la misericordia divina y la alegría por la recuperación de lo perdido

Monición a la primera lectura

Dios, rico en misericordia, hace brillar su amor compasivo por encima de la justicia

PRIMERA LECTURA
El Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado

Lectura del libro del Éxodo 32, 7-11. 13-14
En aquellos días, el Señor dijo a Moisés:
– «Anda, baja del monte, que se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto. Pronto se han desviado del camino que yo les había señalado. Se han hecho un novillo de metal, se postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman: “Éste es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto”». Y el Señor añadió a Moisés:
– «Veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz. Por eso, déjame: mi ira se va a encender contra ellos hasta consumirlos. Y de ti haré un gran pueblo.»

Entonces Moisés suplicó al Señor, su Dios:
– « ¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto con gran poder y mano robusta? Acuérdate de tus siervos, Abrahán, Isaac e Israel, a quienes juraste por ti mismo, diciendo: “Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de que he hablado se la daré a vuestra descendencia para que la posea por siempre”».
Y el Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 50, 3-4. 12-13. 17 y 19

R. Me pondré en camino adonde está mi padre.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias. R.

Monición a la segunda lectura

San Pablo confiesa la gracia derrochada por el señor en Cristo para salvar a la humanidad. En Él confiamos obtener la misericordia divina

SEGUNDA LECTURA
Cristo vino para salvar a los pecadores

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 12-17
Querido hermano:

Doy gracias a Cristo Jesús, nuestro Señor, que me hizo capaz, se fio de mí y me confió este ministerio. Eso que yo antes era un blasfemo, un perseguidor y un insolente. Pero Dios tuvo compasión de mí, porque yo no era creyente y no sabía lo que hacía.
El Señor derrochó su gracia en mí, dándome la fe y el amor en Cristo Jesús.
Podéis fiaros y aceptar sin reserva lo que os digo: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el primero. Y por eso se compadeció de mí: para que en mí, el primero, mostrara Cristo Jesús toda su paciencia, y pudiera ser modelo de todos los que creerán en él y tendrán vida eterna. Al Rey de los siglos, inmortal, invisible, único Dios, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

ALELUYA
2Co 5, 19

Dios estaba en Cristo, reconciliando al mundo consigo, y a nosotros nos ha confiado la palabra de la reconciliación.

EVANGELIO
Habrá alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 15, 1-32
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: – «Ése acoge a los pecadores y come con ellos». Jesús les dijo esta parábola:
– «Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: “¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido.”
Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.
Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas para decirles: “¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me habla perdido. “Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.» También les dijo:

– «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte que me toca de la fortuna”. El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba comer. Recapacitando entonces, se dijo: “Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros.” Se puso en camino a donde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. “Pero el padre dijo a sus criados: “Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebramos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; e taba perdido, y lo hemos encontrado.” Y empezaron el banquete.

Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: “Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud.” Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: “Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tu bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado.” El padre le dijo: “Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

PETICIONES

Sacerdote: Elevemos, hermanos, nuestras súplicas a Dios Padre misericordioso, y oremos por todos los hombres.

 

 

–          Por la Iglesia, para que anuncie sin cesar la Buena Noticia del amor misericordioso de Dios a todos los hombres, ROGUEMOS AL SEÑOR.

–          Por la paz en Siria y los cristianos que son perseguidos en Oriente Medido ROGUEMOS AL SEÑOR.

–          Por los todos los que sufren, los enfermos y moribundos, para que en los momentos de dificultad se sientan consolados por el amor de Dios y de los hombres. ROGUEMOS AL SEÑOR.

–          Por los jóvenes, para que surjan vocaciones al sacerdocio que dispensen el perdón de Dios a los fieles. ROGUEMOS AL SEÑOR.

–          Por nuestra  comunidad, para que en el nuevo curso que comienza sea fermento de paz y de unidad. ROGUEMOS AL SEÑOR.
Sacerdote: Escucha, Dios de misericordia, la oración de tu pueblo; que tu bondad nos conceda lo que nuestras acciones no merecen. PJNS.

 

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