La Cátedra de San Pedro

La Cátedra de San Pedro

Hoy se celebra la fiesta de la Cátedra de San Pedro. Una fiesta que nos recuerda el papel de Pedro, esto es del Papa, en la Iglesia, que se fundamenta en la promesa del Señor que nos recuerda el evangelio de la misa de hoy (Mt 16,13-19):”Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del Infierno no prevalecerán sobre ella (v. 18). Una fiesta que Santa Engracia, como basílica menor, tiene obligación de celebrar especialmente, junto con las de San Pedro y San Pablo (29 de junio), y el aniversario de la exaltación del Sumo Pontífice.

CatedraEn las circunstancias actuales, sin dejarnos afectar por los rumores ni por el temor (que es impropio de un  creyente, porque atenta contra con la virtud de la esperanza) es preciso pedir al Señor por Benedicto XVI en estos días finales de su pontificado,   por el colegio cardenalicio, para que se deje guiar por el Espíritu Santo y elijan sabiamente al nuevo Romano Pontífice, y por todos nosotros para que viviendo el espíritu de la auténtica comunión  vivamos omnes cum Petro ad Iesus, per Mariam y hagamos nuestra, mentalmente, la oración que el sacerdote dice sobre las ofrendas en la misa de hoy.

“Acepta, Señor, las oraciones y ofrendas de tu Iglesia, para que bajo el pastoreo de Pedro, de quien recibe la integridad de su fe, pueda llegar a la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor”.

También podemos tener presente la oración colecta de la misa de la memoria de San León Magno (10 de noviembre):

Oh Dios, tú que no permites que el poder del infierno derrote a tu Iglesia, fundada sobre la firmeza de la roca apostólica, concédele…, permanecer siempre firme en la verdad para que goce de una paz duradera. Por nuestro Señor Jesucristo”.

¿Qué nos enseña el Catecismo de la Iglesia Católica sobre el Papa?

880 Cristo, al instituir a los Doce, “formó una especie de colegio o grupo estable y eligiendo de entre ellos a Pedro lo puso al frente de él” (LG 19). “Así como, por disposición del Señor, san Pedro y los demás apóstoles forman un único Colegio apostólico, por análogas razones están unidos entre sí el Romano Pontífice, sucesor de Pedro, y los obispos, sucesores de los Apóstoles”(LG 22; cf. CIC, can 330).

881 El Señor hizo de Simón, al que dio el nombre de Pedro, y solamente de él, la piedra de su Iglesia. Le entregó las llaves de ella (cf. Mt 16, 18-19); lo instituyó pastor de todo el rebaño (cf. Jn 21, 15-17). “Consta que también el colegio de los apóstoles, unido a su cabeza, recibió la función de atar y desatar dada a Pedro” (LG 22). Este oficio pastoral de Pedro y de los demás Apóstoles pertenece a los cimientos de la Iglesia. Se continúa por los obispos bajo el primado del Papa.

882 El Sumo Pontífice, obispo de Roma y sucesor de san Pedro, “es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los obispos como de la muchedumbre de los fieles “(LG 23). “El Pontífice Romano, en efecto, tiene en la Iglesia, en virtud de su función de Vicario de Cristo y Pastor de toda la Iglesia, la potestad plena, suprema y universal, que puede ejercer siempre con entera libertad” (LG 22; cf. CD 2. 9).

883 “El colegio o cuerpo episcopal no tiene ninguna autoridad si no se le considera junto con el Romano Pontífice […] como Cabeza del mismo”. Como tal, este colegio es “también sujeto de la potestad suprema y plena sobre toda la Iglesia” que “no se puede ejercer a no ser con el consentimiento del Romano Pontífice” (LG 22; cf. CIC, can. 336).

884 La potestad del colegio de los Obispos sobre toda la Iglesia se ejerce de modo solemne en el Concilio Ecuménico “(CIC can 337, 1). “No existe Concilio Ecuménico si el sucesor de Pedro no lo ha aprobado o al menos aceptado como tal” (LG 22).

891 “El Romano Pontífice, cabeza del colegio episcopal, goza de esta infalibilidad en virtud de su ministerio cuando, como Pastor y Maestro supremo de todos los fieles que confirma en la fe a sus hermanos, proclama por un acto definitivo la doctrina en cuestiones de fe y moral […] La infalibilidad prometida a la Iglesia reside también en el cuerpo episcopal cuando ejerce el magisterio supremo con el sucesor de Pedro”, sobre todo en un Concilio Ecuménico (LG 25; cf. Vaticano I: DS 3074). Cuando la Iglesia propone por medio de su Magisterio supremo que algo se debe aceptar “como revelado por Dios para ser creído” (DV 10) y como enseñanza de Cristo, “hay que aceptar sus definiciones con la obediencia de la fe” (LG 25). Esta infalibilidad abarca todo el depósito de la Revelación divina (cf. LG 25).

936 El Señor hizo de san Pedro el fundamento visible de su Iglesia. Le dio las llaves de ella. El obispo de la Iglesia de Roma, sucesor de san Pedro, es la “cabeza del Colegio de los Obispos, Vicario de Cristo y Pastor de la Iglesia universal en la tierra” (CIC, can. 331).

937 El Papa “goza, por institución divina, de una potestad suprema, plena, inmediata y universal para cuidar las almas” (CD 2).

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